Tenía por entendido que todo aquel que terminara en San Camilo era porque realmente estaba deschavetado y porque una vez entraba allí su cura nunca iba hacer efectiva. El que loco se había convertido y loco se iba a quedar. Pero mi concepto de quienes encontraban allí empezó a tomar una ruta diferente desde el 18 de mayo de 2011 día en el cual mi señora madre estaba siendo remitida a urgencias del hospital psiquiátrico San Camilo desde la clínica Bucaramanga.
Una pequeña puerta nos recibió a mi cuñada, a mi novio y a mí con un roto en el vidrio a causa de un guarapazo que un señor con problemas mentales de agresividad y violencia le había dado con su cabeza hace más de una año conto tiempo después el desgalamido guachimán quien muy amablemente nos dejo ingresar a mi papa y a mi pese a que solo era permitido el ingreso del paciente con un acompañante sin importar cuál era el caso. Luego de una larga y angustiosa espera bajo un techo y entre las cuatro paredes llenas de mugre algunas descarchadas y en muy mal estado un señor alto moreno el cual se hacía llamar el psiquiatra llamo a mi madre y junto con mi padre y los hizo pasar a un cuartucho que mas que tranquilidad al verlo daba era mayor angustia y un total deseo de ponerse a pintarlo y a arreglarlo por la forma en que se encontraba.
Después de varios minutos allá adentro la puerta se volvió a abrir y junto a mi padre mi madre salió para despedirse de mí pues era necesario que durante varios días permaneciera internada y que en ese tiempo pasara las noches y los días bajo revisión médica con el fin de descartar cualquier inconveniente físico y mental que se presentara en esos días.
Mama paso 8 días en aquel lugar en donde más que llegar a tener personas locas, estaba lleno de personas que a diferencia de mi madre realmente se encontraban solos y totalmente echados al abandono y descuido pues no solo portaban la misma ropita del primer día sino que también la mayoría de ellos portaban la misma ropita del mismo día en que habían llegado a este sitio.
Algunas de las enfermeritas que se encontraban allí, enfermeritas porque así ellos las trataban eran mejor replica de la madre de Calcuta y otras ni si quiera la madre la llevaban por dentro pues pensaban que aquellos que permanecían allí no tenían oportunidad de ser tratados como la gente y las otras que si tenían alguien tierno que las había traído al mundo trataban dentro de lo mayormente posible que ellos los supuestos locos andarán lo mas cerdos posibles aunque su realidad fuera más que catastrófica.
Durante los 8 días de 4 a 6 de la tarde pude entender día tras día y por medio del poco trato que tuve con ellos, realmente no son personas locas sino individuos que en algún momento de la vida fueron tan activos como tú o como yo y que aguantaron tantas cosas de la vida tantos desmanes y maltratos que a la final su única salida fue hacer de cuenta que su vida era vida de locos.
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