miércoles, 17 de agosto de 2011

Crónica: El amor bibliotequero

Cual intelectual interesado por saber algo más de un nuevo libro ahí se encontraba él acompañado de un leve movimiento de sus dos piernas, tal vez como muestra de su impaciencia tomaba de sus dos largos musculosos y morenos brazos un libro lo suficientemente gordo y pesado solo apto para personas con un porte como el de él.
Ya eran las 8:26 am del 23 de Agosto de 2011 y sus pensamientos desde muy temprano al igual que todo su intelecto se habían dado cita en el gran edificio del saber de la universidad industrial de Santander, la biblioteca, con el fin de afianzar un poco mas sus conocimientos y así poder llenar un poco mas de hojas para su trabajo final de español.
Aunque se encuentra sentado es fácil y muy visible observar que un pantalón oscuro cubre sus grandes patotas y como esa camisa de cuadros junto con esa camisetilla blanca que trae debajo  abrazan ese gran porte que lleva consigo a todos lados.
De repente una mirada de ese gran don Juan hace que quien es cómplice de apuntar cada dato e información que sirva para hacer la crónica se detenga y por un minuto de esa hora sus ojos se contemplan entre si y aunque tal vez jamás se haya visto en sus vidas es en ese preciso momento en que sus almas quedan al descubierto y cuentan por medio de esa ráfaga deslumbrante el interés que el uno puede llegar sentir por el otro y como desean hacer desaparecer esas tres mesas que impiden tal vez que sus dos miradas estén mas cerca.
Aunque la timidez existe y si realmente le intereso pensaría aquella niña de jeans azules y de camisa roja de cuadros cuyos risos color miel  caen como cascadas de girasoles bajo una noche de luna llena, debe seguir insistiendo y tal vez debe ser él quien tenga como un gran gladiador  romano sobrepasar y luchar con esas 3 mesas que los separan y no dejan que lleguen a sentir más de cerca el latido  de sus corazones.
Pero realmente ¿todo esto ocurrió en un minuto? Me pregunte tal vez eso es un factor que se da cuando se existe la pasión, todos los momentos se alargan cuando realmente  es conveniente que asi sea.
¿Amor? No lo sé lo único que si es más que cierto es que a partir de ese minuto, ninguno de los dos volvieron a desear conocerse  y contemplar con sus ojos la posibilidad de poder estar más cerca pues el destino se había ensañado con ellos y había permitido que cada una de sus progenitoras decidieran el camino de cada uno de ellos; el por la escalera y ella por el ascensor y fue así como pudo surgir una vez más el amor infante bajo los techos del 4 piso de la biblioteca. 

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