miércoles, 17 de agosto de 2011

Crónica: Este es el que se hace llamar el feo




Era  miércoles por la mañana a tan solo 15 minutos de las 10 se encontraba  frente a mí un
joven, el cual por la forma como se refería a si mismo era claro entender que realmente su vida no era tan aburrida ni tan normal como quería  hacerme creer.
Si, era el mismo Jhon Monsalve aquel impecable compañero de la lucha universitaria que en esos pocos minutos que quedaban de clase intentaba resumir su vida resaltando aquellos momentos que habían dejado no una huella sino un cráter en lo que consideraba él como una vida infeliz.
No se sabe por qué razón en la mañana del 28 de noviembre del 89 los agradecimientos  por parte del pequeño Jhon por haber nacido nunca llegaron a tener alguien digno de recibirlos, pues aunque era muy pequeño no sabía si realmente debía agradecer el acto de haberlo traído al mundo.Una vez ya grande empieza a guerrear por ser alguien mejor en la vida y aunque con fracasos del alma ya existidos por culpa de sí mismo o por ayuda de su hermanito, el amor fue uno de los factores que más ayudo a hacerle de las suyas en la vida de Jhon.



Pero aun así ningún acontecimiento fue en la vida de este personajito tan totalmente grande o tan realmente importante que ameritara dejar de construirse como persona y así  perder su identidad, ni aun en el silencio del alma cuando un pedacito de nosotros se va a descansar como su hermano el cual creo yo por cosas del destino y a causa de terceros los deja haciendo que una dureza en el alma de Jhon naciese para que tal vez el dolor no fuera ser el primero en derribar todo lo que hasta el momento llevaba construido por sí mismo. Pero no lloré, no lloré: me reí, y mi mama se extraño de mi comportamiento: “pero si era su hermano”, me dijo. Extraña forma de actuar para su madre tal vez y para cualquier persona que perdiera a su ser querido pero era esa entre comillas indiferencia que Jhon hacía creer para no desfallecer tal vez.


Por ello que siguión estudiando en una escuela rural y detrás de ella fue pasando una tal primaria y un tal bachillerato, en este ultimo Jhon lo describe como un colegio de putos santos, en un colegio de respiraciones hipócritas... y me tocó devolverme a la primaria, como un cangrejo, porque no pude con el bachillerato; realmente siendo la soledad, a esa edad, la causante de su atraso. Afirmaba que todos hablaban con todos; pero él no hablaba con nadie, o mejor: nadie hablaba con él, simplemente lloraba, como siempre, como cuando su madre iba por él a recogerlo de las lágrimas con cara resignada: decía "Usted parece una nena".
De la misma manera no solo recibió golpes de la vida sino los que vinieron por parte de su padre reacciono de esa manera cuando su hijo decidió no estudiar más, allá en tercero de primaria, cuando la soledad empezaba a acosarle y cuando la fealdad de la profesora no ayudaba de a mucho. A pesar de que tuvo que repetir quinto de primaria, el bachillerato le dejó amigos, muchos amigos de los que no me acuerdo, que fueron tan malos conmigo,tan hipócritas, si Salauds... ¡cómo sofrío él en el colegio!: todos se la montaban, y le decían "Guey" porque nunca tuvo novia, nunca, nunca... a parte tenía el cabello largo, que aumentaba el falso homosexualismo.



Pero aun así pese a todo lo que le había ocurrido hasta ese momento pensaba una vez conocido que el mar era es lo más hermoso que he visto, después del alma femenina, la del ángel arriba.
Hoy no vive en una invasión, como antes, pero tampoco subí de estrato... menciona él pero aun así lo que si es más que cierto es que  sin duda alguna  agradece a quien se lo merezca, por su ayuda y aporte a su vida y que de una u otra forma  en su parcial olvido de la infelicidad: a las letras, que tanto amo: Gracias, Gramática; Gracias, Lingüística; Gracias, Literatura; Gracias, Francés...
Así termina Jhon Monsalve su relato de lo que fue y a sido según el su normal vida.



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